Se coge a su culona vecina en la sala de lavandería del edificio donde vive

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Ella era una calienta vergas cusqueña. Cada vez que se la encontraba en las escaleras, si ella iba subiendo delante de él, movía sus caderas de manera seductora solo para que él se sintiera cada vez más excitado con s presencia. Esta vez no era diferente, ella estaba haciendo su lavandería en la sala del edificio cuando él llegó. De inmediato ella no dudó en quitarse la ropa y quedar en ropa interior con la excusa de lavarla también. Él no podía quitar la vista y ella jugaba con sus emociones hasta que dejó su culo al aire y le mostró sus ricas tetas, él las manoseaba con gusto ya que al fin las tenía en sus manos. La pendeja tenía un cuerpo divino y muy caliente a su tacto. Lo mejor venía ahora, cuando ella por lo puta que es, de inmediato se echa de rodillas dispuesta totalmente a regalarle la mejor mamada de su vida.